La preferencia de género y/o sexual

Publicado mayo 25, 2010 por yotvht

 

Por Alma Lizbeth.

Especialista en Sexología Educativa.

Sin lugar a duda para quienes vivimos y, en ocasiones, sufrimos el travestismo, nos enfrentamos a un sin numero de situaciones que

tenemos que combatir con valor y rigor, y nunca será recomendable el darse la vuelta o simplemente tratar de ignorarlos. Entre esas

situaciones están desde el encontrar ropa de nuestra talla y estilo, pasando por los, ya típicos, embrollos del cómo caminar con gracia y

delicadeza felina sobre unos tacones de 11cm, o bien cómo maquillarse sin parecer escapada de alguna mala película de Halloween.

Pero en fin, si esto no fuera suficiente, vienen otras situaciones que, en mi andar por este maravilloso y controvertido mundo, me he

enterado… (está bien, lo admito: “que hemos vivido”) que a much@s travestis nos genera, en ocasiones, algunos dolores de cabeza, y a lo

que me refiero es al saberse heterosexual (es decir, atracción por las mujeres, que en términos técnicos se le llama ginefilia) y resulta que

de repente se presenta en nuestra mente la idea de estar con algún caballero, ya sea real o imaginario, y no sólo es estar con él para una

charla amena sino, de hecho, eso sería lo último que haríamos con él en esa idea que nos asalta. Por lo tanto, a quienes se habían sentido

en la tranquilidad y “seguridad” de la heterosexualidad, resulta que se sienten amenazados por una “posible” homosexualidad (que es la

atracción por los varones y técnicamente es conocida como androfilia).

O sea, ¡Qué horror! Además de estarme cuidando de que no me vayan a atrapar con “las pantaletas en las manos” y que “mi bolsa

combine con mis zapatillas”, también debo checar qué pasa con mi preferencia sexual.

Es cierto que existen muchas afortunadas que al tener una o varias fantasías sexuales con varones no les causa ninguna aflicción e incluso

han vivido plenamente sus experiencias homoeróticas y las han hecho parte de su repertorio de alternativas para poder acceder al placer

que todo ser humano sano e íntegro busca. Pero hay much@s más que simplemente es algo que no les deja dormir en tranquilidad y es

para quienes va dirigido el presente ensayo.

Para empezar hay algo que nos debe quedar muy claro que es, incluso, aceptado por la Organización Mundial de la Salud. El hecho de

que a alguien le guste el usar prendas que socialmente son consideradas del otro género, no tiene nada que ver con la preferencia sexual.

Si esto no fuera así, entonces díganme por qué hay mujeres tan bellas y femeninas y simplemente jamás podrán ver a un hombre como

pareja, por lo tanto nada que ver el cómo se vea, vista y/o comporte una persona, eso no definirá de quién se va a enamorar o sentir

atracción sexual.

Siguiendo con las definiciones he realizado algunos análisis con respecto a las preferencias sexuales. En nuestra cultura occidental,

androcéntrica por excelencia, existe la expectativa y vigilancia constante sobre el comportamiento sexual de los miembros de su grupo

social, entonces es cuando a las mujeres por el hecho de haber nacido con vulva son sometidas a una educación en la que prácticamente

son reprimidas en muchos ámbitos de su vida y, por lo cual, ”deben” ser “buenas” mujeres; entonces son todas las reglas estereotipadas

sobre el cómo se debe sentar una dama, cómo caminar, expresarse y muchos no puede. No puede ser autosuficiente, dinámica,

extrovertida, inteligente, fuerte, agresiva, sexual, etc. ¡Ah! Sin mencionar que ante su “hombre” debe ser sumisa, complaciente y pasiva.

Haciendo un paréntesis, con toda sinceridad, viendo todo esto que las mujeres “tienen” que sufrir, ¿Realmente l@s travestis deseamos ser

como las mujeres?

¿Y con los hombres? Bueno, tema ya dominado por nosotr@s l@s travestis. Se nos exige el “ser”: ser viril, cabal, independiente,

extrovertido, fuerte, líder, tener muchas mujeres como pareja sexual y ser el dueño y señor del mundo, ya puede hacerlo absolutamente

todo. Otro paréntesis, ¿Realmente no nos gusta ser hombre a los travestis?

Y con esto lo que sucede a los hombres, quienes nacimos con un pene y un escroto, nos es totalmente prohibido dos cosas: la primera, el

tener encuentros eróticos y/o sexuales con otros hombres y lo segundo, el tener actitudes y/o comportamientos parecidos a las mujeres.

En conclusión, en esta cultura donde la posibilidad de que un hombre exprese a otro sus emociones, aunque éstas no tengan nada que ver

con lo sexual, está prohibido; ya que eso es degradarse en su posición social que le da el simple hecho de ser “hombre”, es “rebajarse” a

la posición de la mujer. Entonces aquí es donde radica el rechazo y la incomprensión a quienes por razones hasta hoy desconocidas, a que

un hombre no sólo tenga actitudes catalogadas como femeninas, sino llegar al extremo de querer parecer en lo máximo posible a una

mujer.

Ahora bien, una pregunta típica es ¿Por qué hay ocasiones (la frecuencia varía de persona a persona) en que siento el deseo, curiosidad y

necesidad de estar en compañía, siendo admirada, cortejada, acariciada y/o en coito sexual con un varón? La verdad es que la respuesta

no es nada sencilla, ya que esto va a variar de las situaciones, circunstancias y personas, pero trataré de darle un enfoque que permita

abarcar la mayor parte de las realidades.

El ser humano, desde mi perspectiva como sexóloga, es bastante complejo y al mismo tiempo maravilloso en todo sentido, ya que su

fusión integral como un ser biológico, psicológico, social y espiritual es, sin duda, fascinante. Y esto hace difícil dar una respuesta que

sea satisfactoria a todas las personas, por lo que la respuesta a la pregunta anterior puede ser una o la mezcla de las siguientes propuestas:

 Necesidad de aceptación. Ningún ser humano puede vivir felizmente sin saberse aceptado por su grupo social. La necesidad

de pertenencia es una necesidad básica al vivir en un grupo humano, ya que al sentirse aceptado por los demás, el

autoconcepto se mejorará y nos permitirá interactuar con eficacia con los demás. Ahora bien, el hecho de que me surja la

necesidad de estar travestido frente a un varón, es posible que el motivo sea esta necesidad de aceptación, ya que sabemos que

nuestro gusto es rechazado por quienes nos conocen, y esta fantasía o el que la hagamos realidad, nos permite tener un alivio

a esa carga, que hay quienes la sienten muy pesada.

 Búsqueda del autoconcepto. Los seres humanos tenemos la necesidad de conceptualizar todo lo que vivimos, ya que si algo no

es posible clasificarlo y conceptualizarlo simplemente no es posible asimilarlo. Lo que no se asimila no se puede explicar y lo

desconocido siempre causará temor y por lo tanto es rechazado. Una persona que no puede explicar su travestismo

simplemente no tiene parámetros para comprenderlo, lo que le llevará a un sentimiento de temor y confusión. La mente tiene

la necesidad de hacer algo para lograr la estabilidad emocional y al no tener nada con qué solventar dicha estabilidad, busca

apoyos externos. Dentro del estereotipo social ya introyectado en la mente de todas las personas desde la infancia, dónde el

hombre da apoyo y protección a la mujer, abre la posibilidad desde la fantasía del travesti, que un hombre acepte a la mujer

que proyecta el travesti y desde los parámetros de aceptación y clasificación que le otorgue éste, el autoconcepto del travesti

puede procesarse. Dicho proceso se reafirmará cuando escuche decirle “qué bella eres, me gustas con ese vestido, no hagas

cosas de hombres, etc.”

 Necesidad de afecto. Prácticamente todos los seres vivios necesitamos del afecto para desarrollarnos sana y plenamente (y no

digo a todos ya que no me he enterado de alguna bacteria que esté en psicoterapia por no haber convivido con su mamá

bacteria). Una persona sin afecto es una persona que vive a medias en prácticamente todos los aspectos de su vida, siguiendo

nuevamente la programación que nos da el estereotipo de género de la idiosincrasia de nuestra sociedad occidental, y desde el

imaginario del travesti, es muy difícil que una mujer brinde el afecto a un “maricón” como se nos ha llamado, y existe la

posibilidad de que un varón sí le pueda dar ese afecto que tanto necesita y aunque tal vez sea muy a su pesar del travesti, que

tenga que pagar esos pequeños momentos de afecto y cariño, con un encuentro sexual con ese varón. Ahora, esta situación de

verse “forzada” a tener un encuentro sexual sólo por sentir algo de “afecto” es algo bastante serio por varias razones. La

primera es que con esta forma de pensar y actuar, se corre el enorme riesgo de que se tengan coitos no seguros y lo que

pueden llevar a obtener alguna infección de transmisión sexual; la segunda, el estar “mendingando” afecto simplemente es una

humillación que una misma se impone; no es lógico el estar “llorando” porque nos discriminan y rechazan los demás y

nosotras mismas somos quienes participamos de estas discriminación con esta actitud, recordemos que el afecto se gana, no se

limosnea; La tercer razón, SI TÚ NO TE DAS EL AMOR QUE MERECES Y NECESITAS, NADIE LO HARÁ POR TI.

Esto es vital, nadie puede quererte por ti, todos podemos amarte inmensamente pero si tú no te das ese amor jamás percibirás

el que te llega de afuera.

 Cumplir una fantasía. Las fantasías definitivamente son el motor de la existencia humana, y como prueba de ello está el

quehacer de toda la creatividad de los seres humanos, prácticamente todo nació por un sueño, por una fantasía; antes de ser

realidad para los demás alguien lo vio en su fantasía antes. Con respecto a las fantasías sexuales, estudios muy formales han

demostrado que están muy lejos de ser algo enfermizo, de hecho la fantasía tiene funciones que nos permite estar con salud en

nuestra mente. Por lo tanto, si algún travesti tiene la fantasía de estar con un caballero, o con varias mujeres, o con lo que sea,

sólo tiene que tener claro que estas fantasías tienen, entre otras, la función de proporcionar placer, todo queda en la seguridad

de la mente, y si alguien siente la necesidad de hacer realidad esa fantasía, no tiene que olvidar que es su total responsabilidad

todo lo que suceda y, por lo tanto, el cuidar y preparar dicho encuentro. Situaciones que se tienen que cuidar son desde el

lugar, el uso del condón (tanto para coitos como para estimulaciones orales y anales), lubricantes y, sobre todo, saber en lo

más posible con quién se está metiendo una. Todo para que la realización de la fantasía sea placentera y segura.

Ahora bien, el hecho de tener un encuentro erótico-sexual con un caballero puede ser una experiencia muy gratificante o puede no serlo.

Todo dependerá de la capacidad que se tenga para aceptar la vivencia, para esto es necesario tener muy en claro para sí misma qué es lo

que realmente se quiere y se está buscando. Los experimentos al azar pueden dar buenos resultados, pero en la mayoría de los casos es

como lanzarse al precipicio. La información científica y objetiva te darán muchas pistas que puedes seguir, pero nadie mejor que tú sabe

qué es lo que necesitas; en caso de que se tengan demasiadas dudas y éstas no te permitan vivir, será muy recomendable que asistas a

psicoterapia o consejería con algún especialista en sexología humanista.

Nunca olvides que el tener una experiencia homosexual no te hará homosexual, lo mismo que si una persona homosexual tiene una

experiencia heterosexual no le hará heterosexual.

Sin embargo, siempre es una posibilidad que se dé el autodescubrimiento, si no a una homosexualidad plena, se puede descubrir que la

vivencia erótica con caballeros puede ser grata y si es tu decisión la puedes incluir como una alternativa más en tu repertorio sexual.

Pero para muchas personas la preocupación, por esa vigilancia social que mencioné con anterioridad, es la de si se es o no se es

homosexual. La realidad es que las personas nos metemos en verdaderos enredos y más aún cuando tenemos de por medio a travestis,

trangéneros y transexuales, me explico: Hablar de hetero, homo o bisexualidad, es hacer alusión directa, única y exclusivamente, a lo

biológico, lo que tenemos por nacimiento. Lo que quiere decir que si alguien se asume heterosexual prefiere relacionarse eróticamente

con personas que tienen órganos sexuales externos distintos a los suyos, y quien se asuma como homosexual se relaciona eróticamente

con personas con órganos sexuales externos iguales a los propios, y el bisexual acepta ambos. Pero la realidad es que esta es una visión

muy reduccionista a la reproducción, ya que no existen únicamente dos sexos en los seres humanos, hay todo un continuo del sexo, lo que

implica que hay varios tipos de sexo biológico pero éstos no tienen la capacidad reproductiva, y así se habla de personas hermafroditas,

turner, klinnelfelter, etc. Que si es cierto que la medicina clásica los ha señalado como síndromes y, por lo tanto, no deseables, es igual de

cierto que son sexos distintos y no de segunda categoría, ya que son parte de la existencia de seres humanos que viven y sienten.

Entonces los términos homo, bi o heterosexual no se ajustan con esta gama que se presenta de sexos biológicos. Además hablar con estos

términos es sólo hablar de órganos sexuales externos dados por nacimiento, y esto no implica al género. Recordemos que el género es la

manera de expresarnos ante nuestro grupo social conforme a lo que nos enseñaron desde la niñez temprana sobre el cómo debe

comportarse la mujer y el hombre. Todos esos aprendizajes son los que nos determinan el género; lo que quiere decir que si una persona

dice ser heterosexual no implica que no pueda tener relaciones eróticas y/o afectivas con hombres.

Así es, existen las parejas donde vemos a dos hombres muy masculinos en su apariencia, pero uno de ellos, y eso no lo vemos, es un

hombre transexual, por lo cual al tener ellos un encuentro erótico-sexual es netamente heterosexual ya que uno de ellos tiene órganos

sexuales externos femeninos, es decir una vulva que pertenece al hombre transexual. Por otro lado podemos ver a una pareja que hacen a

la vista un bonito cuadro, el guapo gallardo y varonil y ella bella, delicada y dulce, sin embargo, en sus encuentros erótico-sexuales tienes

relaciones netamente homosexuales, ya que ella es una travesti y por lo tanto tiene órganos sexuales externos masculinos, pene y escroto.

Entonces, como se ve, los términos bi, hetero u homosexual pierden totalmente su validez, ya que, como lo dice el Dr. Juan Luis Álvarez-

Gayou, “géneros vemos, sexos no sabemos”. Y ésta es una realidad que se vive a diario en prácticamente todo el planeta; la gente tiene

que comprender que no tenemos derecho ni elementos para poder criticar si alguien es heterosexual o lo que sea, pero entonces ¿Cómo

les llamamos a estas relaciones? Es una pregunta obvia y necesaria, ya que para la psique humana es necesario darle nombre a aquello

que asimila y, afortunadamente, la sexología moderna sí tiene términos para esto:

A las personas que les atraen las personas de género (recordemos que el sexo, aunque sabemos cuál nos agrada, no lo vemos a primer

vista en la calle) distinto al propio se les clasifica como heterogenéric@s; a quienes les agradan las personas de género igual al propio se

les clasifica como homogenéric@s; y quienes sienten atracción a ambos géneros se les clasifica como bigenéricos. Con estas

clasificaciones se eliminan las exigencias del grupo social, ya que, si las unimos a los términos clásicos, podemos tener un abanico de

opciones que se nos abre ante nuestros ojos. ¿Cómo es este abanico? Simple, una persona se puede declarar nada más como

homogenérico; es decir, siente atracción por personas de su mismo género y nada más. Esto, automáticamente, establece que no hay la

necesidad de tener encuentros eróticos y/o sexuales con nadie, ya que la palabra que le define a esta persona lo establece. Si otra persona

se presenta como ambigenérica, no busca más que la compañía de personas de cualquier género pero sin la parte erótica o sexual, por la

autodefinición. Entonces si una persona se presenta como heterosexual, será quien busca actividad erótica y sexual con personas y así no

sabemos de cuál género, y por último si alguien se presenta como ambigenérico y heterosexual, quiere decir que acepta salir y convivir

cercanamente con personas de cualquier género y sólo tendrá encuentros sexuales y eróticos con personas de sexo biológico distinto al

propio. Y tú, ¿Cómo te autodefines?

Nada está escrito, por lo tanto tenemos el legítimo derecho, como cualquier ser humano, de encontrar aquellas alternativas que nos

permitan vivir en plenitud y con responsabilidad nuestra sexualidad.

Por otro lado, es indispensable tener muy en cuenta que, si es muy cierto que la satisfacción sexual es algo muy importante en la vida

sana de todas las personas, igual de importante lo es el sentir AMOR. Conozco a mucha gente que no aceptan el concepto o sentimiento

del amor, y aclaro que es cierto que para tener placer sexual no es necesario estar enamorados, pero también es innegable que no es lo

mismo tener un orgasmo que no dura más de unos minutos, a vivir todo el día lleno de ese sentimiento que simplemente te hace sentir la

necesidad de vivir con plenitud.

Desde mi personal punto de vista, deberíamos de olvidarnos si somos capaces de tener encuentros erótico-sexuales con personas de

nuestro mismo sexo o diferente, la verdad eso es una capacidad como quien tiene la de aguantar la respiración por largos tiempos, es

decir, eso no debería ser realmente trascendente en nuestras vidas, así como tampoco nos deberíamos de estar preocupando quién usa

falda y quien corbata, o quién se maquilla y quién se rapa la cabeza. A lo que me refiero, que por lo que hemos vivido y estamos viviendo

en nuestros días, es una verdadera falta de humanización; parecemos una plaga que simplemente estamos aniquilando todo lo que está a

nuestro paso y ahí están los problemas medio-ambientales, el terrorismo, la pobreza, enfermedades incurables, la violencia en las

familias, el olvido e incluso odio hacia nuestra propia existencia. Por lo tanto, en vez de ver quién se acuesta con quién o si a algún varón

le gusta usar pantaletas rosas a diario, mejor observemos de quién nos enamoramos y a quién amamos. Nos deberíamos de asustar si

alguna persona dice “amar” a otra y no se lo demuestra, nos debería de dar tristeza si una persona no tiene la capacidad de amar a otros.

En pocas palabras: No importa con quién te acuestes, sino que todo lo que hagas con quien sea, siempre lo hagas con amor.

Y ¿Amor a quién? A la vida, que es tu vida; al mundo, que es tu hogar; a tu trabajo, que es parte de tu Ser; a tu cuerpo, que es tu vehículo

en el mundo; a tu forma de pensar, que es tu esencia; al Sol, que no te permite andar en tinieblas; a la noche, que te permite descansar; a

los que te rodean, que en su diferencia te permiten reconocerte como únic@; a tu travestismo, que te permite ver el mundo de una manera

distinta y diversa.

Busca amor dándolo sin tregua, y tu primer y constante blanco eres TÚ.

Esa es la solución a toda problemática y dolencia que tengamos, ¿No me crees? Pruébalo, nada tienes que perder.

Te deseo mucho placer y muchísimo más AMOR…

FIDELIDAD

Publicado mayo 10, 2010 por yotvht
Fidelidad… ¿Una cuestión de inteligencia?

Muchas personas afirman que la fidelidad es la clave de una relación. Según recientes estudios, esta cualidad parece estar relacionada con el coeficiente intelectual y no por una serie de valores predeterminados. Un vistazo a la infidelidad.

La historia lleva algunos meses rodando por Internet. Un estudio realizado en Europa afirma que los hombres más inteligentes son menos propensos a engañar a sus parejas. De acuerdo con la revista Social Psychology Quarterly, que publicó el estudio liderado por el doctor Satoshi Kanazawa, especialista en sicología evolutiva, los hombres con coeficientes intelectuales altos (por encima de 106 puntos) valoran más la exclusividad sexual.
Según el grupo de investigadores, esto se debe a la evolución de las especies, ya que a lo largo de la historia los hombres siempre han tenido cierta preferencia por la poligamia y el hecho de que la situación esté cambiando no puede significar otra cosa que la mente masculina también viene evolucionando.
Sin embargo, según el estudio, esa tendencia no se ve en las mujeres. Los científicos no pudieron encontrar pruebas de que las más ‘pilas’ tuvieran tendencia a permanecer fieles, resultado que se puede explicar por el simple hecho de que ellas siempre han tendido a la monogamia.
Para llegar a la conclusión de que hombres más inteligentes tienden a valorar más la monogamia que aquellos menos inteligentes, Kanazawa analizó dos grandes encuestas realizadas en Estados Unidos. Una que mostraba las actitudes sociales y coeficientes intelectuales de miles de adolescentes y adultos, y otra de salud adolescente. Al cruzar los resultados de ambas investigaciones, Kanazawa observó que las personas que le daban más importancia a la fidelidad en una relación tenían el coeficiente más alto. Para él, “asumir una relación monogámica implica algo de novedad evolutiva, contrario al hombre primitivo”, según The Telegraph, periódico inglés.

PERO, ¿QUÉ ES LA FIDELIDAD?

 

Por regla general, se entiende que la fidelidad en una relación implica absoluta lealtad hacia el otro. Es una especie de acuerdo que dictamina que si dos personas están juntas, es inaceptable una tercera presencia en la relación.
Es un compromiso que se hace con alguien más de cuidar la relación, por respeto a ambas partes y con el fin de garantizar que los dos van a estar completamente seguros y tranquilos, y van a lograr desarrollarse como pareja de una forma equilibrada y armónica.
No obstante, “para muchas personas en la sociedad, el sexo y el amor son antagónicos. Si tienen una relación estrecha o comprometida no pueden tener buen sexo y viceversa, entonces viven disociados el amor y el sexo en cada lado, en personas diferentes”, afirma Olga Susana Otero, sicóloga y terapeuta de pareja.
“Cuanto mayor sea la capacidad de alguien para unir el amor y las relaciones íntimas, más maduro emocionalmente es ese individuo. Cuando un hombre o una mujer no puede lograr que las dos cosas vayan de la mano, significa que no es realmente una persona adulta”, afirma la especialista.
En una pareja siempre existe la posibilidad de que se presente un episodio de infidelidad, pero ésta aumenta si existen antecedentes en alguno de los dos. La historia, según la doctora Otero, es reveladora: “Si la pareja fue infiel durante el noviazgo, será infiel en el matrimonio. Si tuvo un matrimonio anterior y fue infiel, seguramente lo seguirá haciendo. Si es hijo o hija de padres infieles, seguramente será infiel también. Si tuvo ‘mucha experiencia’ antes de casarse, si su mundo está lleno de mujeres alrededor, si es una persona ‘poco convencional’, si su pareja es muy celosa, si siente que ha fracasado en su vida o si ha logrado mucho éxito, si sus padres acaban de morir, si es adicto al trabajo, si está un poco deprimido, si ha mencionado el tema de la separación y si el romanticismo desapareció, es muy factible que tarde o temprano llegue la infidelidad”, asegura la sicóloga.
Todo lo anterior suena a que no es posible construir una relación basada en la lealtad. Sin embargo, la misma terapeuta afirma que está muy claro que un matrimonio fiel se mantiene día a día y este vínculo se construye a medida que ambas personas viven nuevas experiencias.

¿QUÉ HACER EN CASO DE UNA INFIDELIDAD?

 

Ninguna pareja está exenta de vivir una crisis en su relación y en muchas ocasiones estas malas épocas pueden relacionarse con un tercero que se está inmiscuyendo.
En caso de una infidelidad, ante todo es clave mantener la calma. Ese es el primer consejo de los expertos, pues si se genera una discusión violenta, el otro seguramente empezará a mentir. Después de esto viene una serie de pasos a seguir, que dependen de las circunstancias. La doctora Otero explica cuáles son:
– Es importante discutir el tema a pesar del temor a que la relación se acabe: el pacto de silencio en estos casos, acordado o no, implica aceptar que la otra parte siga siendo infiel.
-Cuando llegue la calma, es importante intentar averiguar cuánto tiempo lleva la relación paralela, si fue sólo una vez o si le está siendo infiel con varias personas al mismo tiempo. Es igualmente primordial preguntar directamente qué espera obtener de la otra relación.
-Es básico evitar recoger información de manera desleal o a través de otras personas. No perseguir ni espiar a la pareja o llamar a gente que pudiera estar involucrada.
– Revisar el papel que tuvo la parte ‘afectada’ en la infidelidad, es decir, evaluar qué estaba sucediendo en la relación para que llegara un tercero.
-Buscar ayuda. Un terapeuta de pareja o psicólogo seguramente los guiará con el fin de que puedan solucionar sus inconvenientes y llegar a acuerdos sobre aquello que les afecta.
-Por último, evadir las decisiones apresuradas, evitar amenazas, no sacar en cara la infidelidad, no contarle al mundo entero lo que sucedió ni poner al círculo cercano de amigos y familiares en contra de la otra persona. Olvidar las ganas de venganza y nunca permitir triángulos ni matrimonios abiertos que puedan enfermar del todo la relación.

YO QUIERO SER FIEL

 

Aunque al parecer son más los obstáculos que las oportunidades para tener al lado una persona leal, existen cientos de datos que pueden ayudar a que una pareja, en el día a día, logre construir una relación basada en la confianza y la sinceridad.

-Estar constantemente interesado por la otra persona.
-Buscar momentos apropiados para limar las asperezas y hacerlo siempre en un tono conciliador y amigable, nunca con violencia.
-Evitar discusiones y peleas para que la relación sea completamente pacífica y satisfactoria. Si hay desacuerdos, buscar espacios llenos de calma con el fin de solucionarlos.
-No sobrevalorar los defectos de la pareja y hacer lo que esté al alcance para que supere sus obstáculos de la manera más amable.
-Tratar de conocer al otro todos los días. El ser humano es un ser cambiante por naturaleza y la clave está en comprender y aceptar esos cambios a medida que pase el tiempo.
-Olvidar el egoísmo: compartir desde las tristezas hasta los triunfos, pasando por los deseos cumplidos y aquellos que no. El egoísmo es uno de los mayores peligros en las relaciones de pareja, pues son personas que buscan su placer y a quienes no les interesa que en esta búsqueda afecten a aquellos que están a su alrededor.
-Ponerle atención al trato con el sexo opuesto. Siempre debe hacerse con algo de distancia y mucha naturalidad.
-Si llega una tercera persona con intenciones de inmiscuirse en la relación, y el afectado se da cuenta y quiere evitarlo, es conveniente hablar con la pareja sobre lo que está pasando y cómo van a afrontar la situación.
-Buscar espacios continuos para hablar de lo que ambos sienten y piensan.
-Mostrar interés en el otro y propiciar espacios para el diálogo.
-Evitar la monotonía en la relación: buscar siempre hacer cosas nuevas y vivir experiencias novedosas que los saquen de la rutina.
-Decir no a los celos. Aunque un poco de sospecha nunca le cae mal a una relación, siempre que se haga en un tono amable e incluso con humor, los celos excesivos y compulsivos por lo general terminan alejando a la otra persona.
-Por lo general, mucha gente piensa que aquel que traiciona es el culpable, pero en numerosas ocasiones el ‘pecador’ lo hace porque algo en la relación está fallando. La pareja la componen dos y si algo falla, así mismo será culpa de los dos.

¡ATENCIÓN!

 

Es importante recalcar que no es posible hablar de infidelidad solamente en el matrimonio. Desde el noviazgo el tema se debe poner en la agenda, porque según los expertos no existe otra manera de hacer que la relación tenga futuro.
Por eso, aunque la sabiduría popular insista en que el matrimonio es muy diferente al noviazgo, existe un dato básico: si la persona es infiel, lo será de amigos, novios o esposos, por lo que pretender cambiar este tipo de comportamiento está lejos de ser una tarea fácil.
“La infidelidad es un acto de inmadurez y las personas no deben engañarse al estar seguras de poder cambiar ese comportamiento”, afirma la doctora Olga Susana Otero.

Madres no heterosexuales alzan la voz para ser reconocidas por la sociedad

Publicado mayo 9, 2010 por yotvht

Lamentan que persista en el país discriminación por su orientación sexual y su maternidad

 

Aplauden Emma y Bertha, lesbianas, que ahora la ley reconozca los derechos y obligaciones de sus hogares

Oyuki y Alondra son transgénero; sus hijos han pagado las consecuencias

Emma Villanueva, Janis Alva y su pequeña hija, al momento de registrar su solicitud de matrimonio en los juzgados del Registro Civil del Distrito Federal, en marzo pasadoFoto José Carlo González
Mariana Norandi
 
Periódico La Jornada
Domingo 9 de mayo de 2010, p. 36

Desde que en 1922 se comenzó a celebrar el Día de las Madres en México, este festejo siempre estuvo vinculado con un modelo tradicional de familia, donde se honraba a una madre que se sacrificaba por sus hijos, sin empoderamiento socioeconómico, heterosexual y carente de deseo erótico.

Poco a poco, y ante las nuevas realidades de la segunda mitad del siglo XX, a este paradigma de madre se le fueron sumando otros, como madres solteras, trabajadoras y jefas de familia. Pero la sexualidad de las madres continuaba manteniéndose invisible e impensable fuera del modelo heterosexual, como que la misión maternal que la biología y la sociedad han depositado sobre las mujeres no podía coexistir con el placer, y mucho menos con otras sexualidades.

Sin embargo, ahora se han revelado otras madres, que siempre existieron pero a la sombra de una sociedad con prejuicios morales y estereotipos sexuales como para no reconocerlas: son las madres no heterosexuales, con diferentes identidades genéricas, madres que aman a otras madres, madres biológicamente varones, lesbianas, transgénero.

Las madres lesbianas aseguran que, en la actualidad, sufren más discriminación por su orientación sexual que por su maternidad, y que las reformas de ley aprobadas el año pasado en el Distrito Federal, que reconocen el matrimonio entre personas del mismo sexo y su derecho a adoptar, han representado un viraje fundamental en el reconocimiento jurídico de ellas y sus hogares.

Esto opina Bertha de la Maza, madre lesbiana que comparte con su pareja la maternidad de los hijos biológicos de cada una: una adolescente de 12 años y un joven de 17.

La posibilidad que se nos abrió con esta ley es una ventaja para poder proteger más a nuestros niños. Un día que estaba de viaje, mi hija tuvo un accidente y mi pareja la llevó al hospital, pero no podía decidir nada hasta que yo no llegara. En otra ocasión no pude pasar al hospital a ver al hijo de mi pareja porque sólo podía entrar una mamá. Por eso, hoy ya puedo festejar el Día de la Madre, porque la ley ya reconoce mi hogar con los mismos derechos y obligaciones que los de cualquier otra familia.

Emma Villanueva, casada con una persona de su mismo sexo con quien comparte la maternidad de una pequeña de cinco años, opina que hoy las madres lesbianas jóvenes y sus hijos prácticamente no sufren discriminación; sin embargo, asegura que, aunque estas reformas de ley han contribuido a ir regulando la situación legal de las familias diversas, en la adopción implica un proceso más lento que en el del matrimonio.

Pese a las opiniones de algunos grupos conservadores, las madres no heterosexuales aseguran que sus hijos no tienen ningún tipo de trauma, registran comportamiento normal y no enfrentan conflictos de identidad sexual.

Los hijos de parejas homosexuales no son diferentes a los de las parejas heterosexuales. No son niños traumados, son chavos comunes y corrientes y, tal vez, la única ventaja de nuestros hijos es que están más acostumbrados a respetar la diferencia comenta Bertha de la Maza.

Pero así como las madres lesbianas aseguran que es muy poca la discriminación que padecen en su ámbito social, las mujeres transgénero denuncian lo contrario: a ellas, la sociedad y las instituciones obstaculizan su derecho de ser madres. Prueba de ello es Alondra, mujer transgénero de Jalisco, quien el Consejo Estatal de la Familia le ha arrebatado a su hija de crianza desde hace más de cinco años por su identidad sexogenérica.

Oyuki, madre transexual de una hija de siete años, asegura que la sociedad continúa aferrada al modelo de cómo debe ser una madre o un padre, y cualquier otro modelo que rompa la norma genérica es considerada de sospechoso.

Dice que ella y su pequeña han sufrido discriminación tanto por parte de los maestros de la escuela, de los padres de los niños y de los mismos compañeros de su hija.

Explica que, pese a los episodios de discriminación, su hija nunca le ha cuestionado el que se vista de mujer y tenga prótesis en el pecho.

Irene Martínez Cava, madre lesbiana de dos hijos, agrega que la educación que una persona le dé a su hijo no depende de su orientación sexual sino de los valores que ésta le transmita, por lo que la sociedad debería empezar a asimilar que hoy ya hay otros modelos de familia.

“Mi experiencia en el Grupo Crisalida: Travestís de México” Por Gina Furlong

Publicado marzo 29, 2010 por yotvht

"Mi experiencia en el Grupo Crisalida: Travestís de México" Por Gina Furlong

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Desde hace 14 años el Grupo Crisálida Ha prestado apoyo a hombres que tienen el gusto de vestir con ropa femenina y ¿Cómo ayudamos en el Grupo Crisálida?

Por Gina Furlong para el Diario Digital Transexual-. Partiendo del principio de compartir la propia experiencia sirve al que habla y al que escucha.

En el Centro de Capacitación Sexológica y Humanista CECASH, A. C. Hemos acudido muchos travestíes a terapia individual, muchos de ellos nos hemos integrado al grupo Crisálida. Cualquiera que sea la vía con la que se inicie una terapia de aceptación, es absolutamente valida. Pacientes que hemos tomado una terapia individual como yo, en un momento dado optan por una ayuda que les permita también tratar de dar el servicio de ayudar a otros travestíes.

Muchos médicos y terapeutas recomiendan la integración a un grupo porque hemos constatado su eficiencia en los procesos de recuperación. Tanto los grupos de auto – ayuda como los especializados, han demostrado ser altamente eficientes, sobre todo por el servicio social que prestan. Servir con el propio testimonio y participar activamente ayudando a la recuperación de otros seres humanos que han sufrido lo mismo, es en sí, parte importante de la propia recuperación moral.

Cuando uno se pone a disposición de otorgar, regalar y compartir su experiencia a su hermano, esta efectuando algo que es invaluable: dar aquello que considero que era lo mas oculto, lo más trágico y lo más doloroso. Darlo abiertamente y confiadamente como un regalo de experiencia para otro, crea un puente de comprensión extraordinario que se da siempre entre los individuos con las mismas corrientes.

Contactos: Gina Furlong / Coordinadora del Grupo de Travestís Crisálida / Celular en México 044 55 13 77 31 12  

Gobierno mexicano calla sobre derechos LGBT en Naciones Unidas

Publicado marzo 11, 2010 por yotvht

Gobierno mexicano calla sobre derechos LGBT en Naciones Unidas

  • En el V Examen del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, representantes del gobierno federal se quedaron callados al ser cuestionados sobre la discriminación que viven en el país las personas del colectivo lésbico, gay, bisexual, travesti, transgénero y transexual (LGBT), denunciaron hoy activistas en conferencia de prensa.
     
    Precisaron que los días 8 y 9 de marzo se llevó a cabo en Nueva York el V Examen del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, donde alrededor de 30 funcionarios de la administración de Felipe Calderón Hinojosa fueron indagados por un grupo de 18 especialistas respecto a temas como fuero militar, abuso del arraigo, tortura, desaparición de la Fiscalía Especial para los Movimientos Sociales del Pasado, indígenas, violencia contra las mujeres, aborto y discriminación hacia quienes no son heterosexuales.
     
    El activista Andrea Cerami, de la organización civil Asistencia Legal por los Derechos Humanos (Asilegal), expuso que el gobierno mexicano nunca respondió las preguntas formuladas en el Examen en materia de discriminación por orientación sexual e identidad de género, así como los crímenes de odio por homofobia perpetrados en todo el territorio nacional.
     
    En el Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro Juárez” (Prodh), María Luisa Sánchez Fuentes, directora del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), señaló que el documento entregado por la delegación mexicana al Comité de las Naciones Unidas presume como “avance” la interrupción legal del embarazo (ILE) antes de las 12 semanas en la capital del país, marco jurídico impugnado por el gobierno calderonista ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2007.
     
    El Comité inquirió a los funcionarios federales respecto a la contradicción de la administración calderonista de “hacer alharaca” de la ILE en el V Informe de México, cuando fue el propio Poder Ejecutivo quien promovió la acción de inconstitucionalidad ante la Corte. La respuesta fue otro silencio, criticó.
     
    Entrevistada por esta agencia, Sánchez calificó la postura del Ejecutivo federal ante las Naciones Unidas de “irónica, contradictoria e indignante; pero el que calla otorga”. Si ahora está de acuerdo el gobierno de Calderón con la despenalización del aborto, “hay que tomarle la palabra”.
     
    Las reformas constitucionales a favor de “la vida desde la concepción hasta la muerte natural” en 18 entidades del país constituyen un retroceso que coloca a las mexicanas en desigualdad, pues mientras en el DF pueden recurrir a la ILE, en otros estados son consideradas delincuentes, lamentó la activista de GIRE.
     
    Los representantes de Calderón se comprometieron en Naciones Unidas a que en el futuro no se aprueben reformas penales contrarias a los derechos sexuales y reproductivos. De acuerdo con Sánchez, esto debe significar que no haya mujeres sin acceso a métodos anticonceptivos o en la cárcel por interrumpir su embarazo; así como la aplicación de la Norma Oficial Mexicana 046, que garantiza el aborto en casos de violación sexual.
     
    Otra de las interrogantes lanzadas al gobierno giró en torno a la sentencia condenatoria de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso del Campo Algodonero, es decir, los feminicidios de Claudia Ivette González, Laura Berenice Ramos Monárrez y Esmeralda Herrera Monreal. La respuesta de los emisarios del Ejecutivo fue “tibia”, pues argumentaron “que se están analizando los mecanismos de cumplimiento, pero no dijeron cómo”, indicó.
     
    Al final de la conferencia convocada por Asilegal, Prodh, GIRE, Católicas por el Derecho a Decidir, y la Red de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas y Todos”, entre otros, se informó que las observaciones del V Examen del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas estarán terminadas el 26 de marzo próximo, y aunque no serán vinculantes, los activistas consideraron que evidenciarán una vez más la “doble cara del gobierno”.
  • México, Distrito Federal, marzo 10 de 2010.

    Mi familia es distinta, pero no es de segunda

    Publicado marzo 4, 2010 por yotvht
     

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    En el debate sobre las parejas de un mismo sexo que podrán formar familias, los hogares encabezados por una persona también han sido descalificados por no ser “normales”

    Natalia Gómez Quintero
    El Universal
    Miércoles 03 de marzo de 2010
    natalia.gomez@eluniversal.com.mx
     

    Por la jerarquía católica han sido tratados como un subgénero de familia, como los incompletos, como los que reproducen patrones nunca ideales para una sociedad, como a los que se les puede decir “pobrecitos”, y a los que de alguna forma los incluyen en el costal de las descalificaciones junto con las nuevas uniones homosexuales.

    Son las familias monoparentales, aquellas conformadas por un solo padre de familia (ya sea hombre o mujer) y los hijos, que representan el 9% de los 24.8 millones de hogares que existen en México. Son esas historias que te encuentras en las aceras, de las que todos pueden contar porque son cercanas, pues parten de la experiencia personal o de amigos y familiares.

     

    Mónica vive con sus hijos, Héctor y Emma Elizabeth. No considera que su familia esté por debajo de otras, pues a pesar de obstáculos por la ausencia del padre, han salido adelante. “Somos como cualquier familia y aunque tal vez sí faltó el amor o cercanía paterna, ahí ha estado el abuelo de mis hijos para no perder la figura masculina”, dice Mónica.

     

    “Las familias tradicionales están en extinción, se están construyendo nuevos modelos de familias, mientras tanto no se puede asegurar que un niño esté predeterminado a circunstancias negativas por pertenecer a una familia monoparental o biparental”, explica el psicólogo de la Universidad Intercontinental, Fernando Valadez.

     

    Lo que el experto subraya, y más aún en medio de la polémica generada por los matrimonios entre personas del mismo sexo y la posible adopción de menores por estas parejas, es que existen miles de niños que han sido criados por parejas homosexuales sin genitalidad.

     

    “Ahí están siempre a cargo de los menores, la abuela y la madre, las tía y la madre, la hermana y la madre, y ello no indica el desarrollo de un patrón similar de conducta en los niños”, dice.

     

    Mónica acepta reproducir el patrón que su mamá desempeñó cuando su padre se fue. “Ella se quedó a cargo de siete hijos y sola avanzó, sin necesidad de un hombre a su lado. Hoy he decidido quedarme con mis hijos solamente, me siento tranquila y sé que los puedo sacar adelante en todo sentido”.

     

     

     

    La realildad

    Otra historia es la de Alfredo. Su padre se fue cuando él tenía dos años, fue educado por su madre y su abuela hasta los cinco, cuando su madre, Alejandra, decidió vivir con una nueva pareja.

    “Siempre tuve guías a quien acudir, primero con mi madre y mi abuela y luego con la pareja de mi mamá, un referente masculino, aunque en realidad en las que seguía apoyándome era en las mujeres”, comenta Alfredo, de 32 años.

     

    Lo cierto es que millones de niños de todo el mundo se crían en grupos domésticos en los que sólo está presente uno de sus padres por causa de divorcio, la muerte de uno de los padres o la imposibilidad o negativa de casarse.

     

    “No existe una prueba inherente a que las familias monoparentales sean patológicas, indeseables o contrarias a la naturaleza humana”, dice Virginia Guzmán Rodríguez, que tiene master en sexología clínica y de la salud.

     

     

     

    Las críticas

    Ante esta realidad la jerarquía católica mundial se manifiesta en un mismo sentido. El cardenal hondureño Óscar Rodríguez Madariaga ha declarado que las políticas de control natal y las “familias desintegradas” son causantes de la pobreza en América Latina.

    Madariaga ha dicho que las familias con mamá, papá e hijos son las “correctamente integradas”, y tienen mayor salud y desarrollo económico. En contraste, las familias monoparentales y las “desintegradas” experimentan más la pobreza.

     

    A esta voz se ha unido la del hoy obispo de Tehuacán, Puebla, Rodrigo Aguilar, quien ubica a las familias monoparentales en una situación difícil y por el contrario, reconoce el esfuerzo de muchas familias por “conservar los principios de su identidad natural y cristiana”.

     

    Para organizaciones como la de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), la jerarquía católica ha colocado en una categoría “de segunda” a las familias diversas, entre ellas las de divorciados, separados, reconstruidas por divorciados, las de poliamorosos y las de los homosexuales, a las que ni consideran familia, por su imposibilidad de procrear.

     

    “Además de ponerlos en una segunda categoría, es una señalización y criminalización social por ser diferente a lo que esperan. No hay respeto a las decisiones y en el ámbito de la pretensión de conformar una relación homosexual es mayor el rechazo”, dice Juana Mercado, del área de jóvenes de la organización CDD.

     

     

     

    Línea de derecha

    Los religiosos no han ido solos en este camino, pues los últimos dos gobiernos liderados por el Partido Acción Nacional (PAN) han dado su respaldo a estas posturas, subrayando además un ideal de familia con papá, mamá e hijos.

    En 2005, Vicente Fox instauró que cada primer domingo de marzo se celebraría el Día de la Familia en México. Hace un año Felipe Calderón asistiría a inaugurar el Sexto Encuentro Mundial de las Familias, organizado por la Santa Sede, donde se promovía que el esquema familiar óptimo era el conformado por padre, madre e hijos.

     

    “Lo que habrá que preguntarnos es qué familia se celebra, hay muchos tipos. Pero desde una concepción de inspiración cristiana mantienen el cuadro perfecto y ensalzan el núcleo familiar, donde no falta ningún padres, hombre y mujer por supuesto, y los niños. Es un asunto netamente comercial”, dice Valadez.

     

    Desde 2005, el Consejo de la Comunicación apoya campañas a favor de la familia. Los comerciales desde ese entonces y hasta hoy muestran a familias tradicionales, siempre unidas y felices.

     

    Ni por equivocación contemplar en esas imágenes a quienes les falta el padre o la madre, o los educados por abuelos o tíos y nunca a los desarrollados en un entorno con parejas de homosexuales.

     

    Pero la realidad siempre se sobrepone a los deseos de grupos de derecha. Ahí está Fernando y Francisco, dos padres divorciados a cargo, cada uno, de dos hijos producto de su matrimonio. Pero también están Emma y Janice, lesbianas que conforman, con Gala, una familia diversa. Y el travesti Anxelica Risco, quien tiene a su familia.

     

     

    Situación cada vez más “normal”

    El demógrafo del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Carlos Welti, asegura que las familias monoparentales experimentarán un crecimiento importante debido a las rupturas conyugales, a la independencia económica, así como a la autonomía de la mujer y la mayor esperanza de vida que experimentan sobre la población masculina.

    “Hace tres décadas era un común que la sociedad viera como bichos raros a la gente divorciada y a sus hijos, pero hoy, si hay ausencia de la figura paterna no es extraño. Así sucederá con las familias formadas por los mismos sexos, hoy pueden verse fuera de los esquemas tradicionales de parejas, que en su mayoría siguen siendo heterosexuales, pero en no más de 10 años esto se verá como normal”.

     

    Los que no cambiarán su postura al respecto, son los jerarcas católicos y eso lo tienen claro organizaciones como la de CDD, que recuerdan que Jesús hizo un movimiento inclusivo, donde no se discriminaba a nadie, “Donde hay amor hay familia”, dicen.

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